El espíritu curioso y culinario que impulsa los recorridos turísticos de BA Cocina acompañó junto a unos 200 participantes la iniciativa de Lácteos Barraza con el tour Muzzarella por el Mundo. Esta propuesta, ideada también por Entusiastas de la Cocina, se enmarcó en la Semana de la Muzzarella que fue del 14 al 21 de mayo con el fin de promover la versatilidad del consumo de este producto tan querido y cada vez más consumido por todos los argentinos.

Esto responde a un parámetro natural del mercado que posiciona a la Argentina como el 7° productor mundial de quesos y el de mayor consumo en toda América Latina muy por encima de la media. Con 12 kilos promedio per cápita anual es la mitad de lo usual consumido en tradicionales países europeos como Grecia, Francia, Italia y Dinamarca, pero cerca del doble, triple o más de la ingesta media de los países latinos de la región. De toda la industria láctea, casi 900 queserías consumen el 50% de la leche de tambo para la elaboración de estos productos. El consumo de muzzarella es una porción de todo ello. Se estima una relación de 3 kilos per cápita anual en el mercado interno, una cifra que escaló en pocos años al doble desde que se extendieron rápidamente la proliferación de pizzerías en los locales gastronómicos de las ciudades y se incorporó esta materia prima al consumo de comidas cotidianas.

Muzarella para la pizza es el lugar común de anclaje que todos tenemos con este lácteo, pero la realidad es que, además de apartar el cuarto kilo que normalmente se recomienda para cada una de ellas, es un ingrediente que se puede consumir en diferentes preparaciones, como ensaladas y rebozados entre múltiples recetas. De allí la idea de realizar un recorrido simbólico por las culturas del mundo, con el fin de visitar restaurantes de diferente origen y alentar la creatividad para usar la muzzarella en diferentes platos.

En esta edición del gastro tour la elección la conformaron cuatro exponentes que representaron a Argentina con la parrilla La Cabrera, que ofreció para degustar unas pamplonas de pollo; a Italia, con Il Balo del Mattone, un bodegón que preparó una pasta similar al canelón a la que llamaron caramelo de muzzarella; a España, con la impronta gallega mixturada con la pasión futbolera en Cantina Palermo, que compartió un clásico tapeo con muzzarella, jamones y salames en pinchos y panes entomatados; y a Brasil con la propuesta de Boteco do Brasil, que sorprendió con una sabrosa feijoada con porotos negros, arroz y bolinhas de queijo a base de muzzarella.

Organizados en cuatro subgrupos rodaron todos los participantes pasaporte en mano por las calles de Palermo en un recorrido liderado por las cuatro banderas emblemáticas: Argentina, Italia, España y Brasil. En esta ocasión la actividad tuvo un incentivo doble: entretenimiento y sabor para todos los inscriptos y un loable sentido de solidaridad. Todo lo recaudado por la venta de las entradas se destinó en su totalidad a un fin benéfico para la Fundación SI, que lo comprometió al estímulo y financiación del estudio de chicos del interior del país.

Causa noble y mucho sabor fueron motivos más que valederos para contrarrestar el frío y hasta la lluvia de un tradicional día otoñal en la ciudad.

Por Carina Valicati